Esta sección la iniciaremos con una historia pocas veces contada. Un aporte de investigación de Carlos Ubarte y Heriberto Calles.
Jazz en Panamá
A lo largo de los últimos 100 años, Panamá ha visto florecer el Jazz, paralelamente al desarrollo en los Estados Unidos y el resto del mundo. Han sido muchos los acontecimientos históricos que han permitido la extensa fusión de culturas en nuestro pequeño Istmo.
Panamá ha jugado un papel muy importante para el mundo por su posición geográfica, sus riquezas naturales y humanas. Fue punto de partida de grandes expediciones hacia Norte, Centro y Sudamérica, muchos grupos étnicos se establecieron aquí aportando sus costumbres y tradiciones. El ir y venir de norteamericanos, afro-antillanos, europeos, asiáticos, principalmente para la construcción del Canal de Panamá desde finales del s. XIX e inicios del siglo XX, han dejado huellas muy profundas en la economía, cultura y desarrollo social de Panamá.
El Jazz ha tenido gran influencia y se ha desarrollo en puntos específicos del Istmo Panameño como las provincias de Colón, Bocas del Toro y Panamá. Estos tres puntos han tenido un estrecho vínculo con Nueva Orleans desde 1920. Al sentirse en nuestro país la fiebre jazzística traída por los negros norteamericanos, no pasó mucho tiempo para que esta fiebre se contagiara a músicos locales que se vieron reflejados en esta nueva propuesta musical mundial.
Bocatoreños, colonenses y panameños viajaron y se radicaron en Nueva Orleans, Chicago y otros estados en los que triunfaron musicalmente en el Jazz. Entre ellos el bocatoreño Luis Carl Russell, quien por la dicha de ganarse B/.3,000.00 en la Lotería pudo cumplir su sueño al viajar a Nueva Orleans y llegar a las más altas esferas del Jazz en Estados Unidos.
Mientras el Blues y el Swing se expandían por Estados Unidos, aquí en Panamá ya se notaba la influencia de éstos en las orquestas y grupos pequeños de panameños de origen antillano o negro. Es en estas primeras orquestas donde se dan las primeras manifestaciones de Jazz en Panamá.
Orquestas de Jazz
A medida que se desarrollaban los distintos estilos del jazz en Estados Unidos con sus grandes Orquestas como las de Duke Ellington, Benny Goodman y Fletcher Henderson, aquí en Panamá existían fieles intérpretes representados por las orquestas de: Payne y sus Embajadores, Gus Trym y su Orquesta, Iván Lashley y su Orquesta, George Maycock y su Chimbombo, Victor McDonald, Henry Barlow, Eduardo Álvarez, Los Embajadores del Jazz del profesor Reginald Prescott, Sam Gooding, Fred Ramdeen y muchos otros.
...en la ciudad de Colón
La provincia de Colón, bañada por el Mar Caribe y con profundas raíces africanas, es un semillero de talentosos músicos que aportaron en gran medida al desarrollo del Jazz en el Istmo. Algunas orquestas como la de George Maycock y su Chimbombo llevaron el Jazz de Panamá a Europa y Estados Unidos.
En el libro “Las Expresiones Musicales en Panamá”, del profesor Noel Foster, se narra que las orquestas de jazz en Colón se dividen en dos fases, desde los años 30 a los 50: Swing y Be-bop, con influencias de las escuelas de Dizzy Gillespie, Charlie Parker y otros, hasta llegar a los Combos Nacionales.
Para la Segunda Guerra Mundial, los cabarets y bares de Colón como el Club Tropical, Club Taboga y el Club Internacional fueron muy activos, en ellos se presentaban diariamente orquestas, convirtiendo esta ciudad en un gran centro turístico.
Los años 50 dan inicio a un periodo importante del estilo be-bop en Panamá, al desplazarse desde Colón el reconocido músico George Maycock, trayendo consigo a un notable grupo de músicos como Rubber Legs (trompetista), Teddy Spencer (piano) y Uncle Wharton (batería), tomando como escenario la “Cueva de la Culebras” de Río Abajo en la ciudad capital. De esta forma inicia un duro pero ascendente desarrollo del Jazz en la ciudad de Panamá.
...en la ciudad de Panamá
Entre 1948 y 1960, las orquesta de Colón se desplazaron hacia la ciudad de Panamá (capital). Lugares como el salón Be-bop, el Salón Kelvin, La Cueva de las Culebras, entre otros, se convirtieron en centros de Jam Session. Al pasar la media noche músicos como Dudley Everertt (saxofón), James Whittington (bajo), Noel Foster (batería), José Luis Cajar (trompeta), Carlos Garnett (saxofón), Jinn White (trompetista), Clarence Martín (contrabajo), llegaban a estos lugares luego de finalizar con sus compromisos profesionales. Era en estas ocasiones en que los jazzmen podían expresar todo su talento, virtuosismo e intensa interpretación, como en los mejores tiempos del Minton’s Playhouse en donde nace el Be-bop con Parker, Gillespie, Christian y Monk.
Transcurrido los años, el Jazz ha seguido floreciendo y evolucionando hasta nuestros días, con sus diversos estilos y fusiones. Importantes músicos panameños han emigrado a los centros mundiales de jazz como Nueva York y Chicago dejando el nombre de Panamá muy en alto, entre ellos Billy Cobham (baterista que desde su infancia viajó a E.U.), Carlos Garnett (saxofonista), Jorge Silvestre (saxofonista), Muricio Smith (la flauta de Panamá), Danilo Pérez (pianista), entre otros maestros panameños del Jazz.
Otros grandes exponentes del Jazz en Panamá son Reginald Boyce (vocalista y trompetista), Bárbara Wilson (vocalista), Danny Clovis (baterista), Jimmy Maxuell q.e.p.d. (bajista), Frederick Burnham (pianista), Johny Ramos (trombonista), Ricky Staple (baterista), El maestro Phillips (pianista), Víctor Boa (pianista), Reginald Johnson (saxofonista), entre otros, a quienes debemos el inmenso placer de disfrutar del Jazz a su máxima expresión en la actualidad.
Una nueva generación emerge enérgicamente, retomando la valiosa herencia musical de Panamá y desarrollándola con talento, creatividad y disciplina, entre ellos están Dino Nugent (pianista), Luis Carlos Pérez (saxofonista), Wichy López (trompetista), Carlos Ubarte (saxofonista), Juan Carlos De León (pianista), Aníbal De León (baterista), Osvaldo Jorge (baterista).
Hoy se extiende sobre Panamá una profunda estela dejada por los grandes jazzmen y se desarrolla en este país una nueva generación comprometida a tomar en sus manos esta importante corriente musical que es patrimonio de la humanidad. Es de destacar la importante labor del Maestro Mauricio Smith, quien siempre mantuvo un constante interés en transmitir sus experiencias y conocimientos musicales a jóvenes músicos tanto en Panamá como en el Caribe y Norteamérica; pasos seguidos por Danilo Pérez, quien actualmente mantiene un estrecho vínculo con el desarrollo musical de jóvenes talentos panameños. De igual modo el maesto y saxofonista Carlos Garnett y el reconocido primer trompeta Vitín Paz, mantienen fieles sus ideales de enriquecer y enaltecer la cultura musical de Panamá a través de la transmisión de sus valiosas enseñanzas.
Panamá es puente del Mundo y corazón del Universo no sólo geográficamente, también por su gama de riquezas culturales propias y heredadas, entre ellas el Jazz.